sábado, 17 de febrero de 2018

Booktag del Año Nuevo Chino

Antes de nada, ¡feliz Año Nuevo, contraportadistas! Como casi todos sabéis, soy española, y España es el segundo país (después de Gran Bretaña) con mayor población china en Europa. Si algo me gusta de mi país es que es un crisol de diferentes culturas, que nos empapan y nos aportan una mayor riqueza. Ahora mismo es el Año Nuevo chino, el Año del Perro de Tierra, de modo que he pensado en crear este booktag para dar a conocer mejor esta fiesta y para seguir hablando de libros ;)


Los años se guían por el horóscopo chino, que se compone de doce animales, y cada uno representa una personalidad y unas características determinadas. Tu signo zodiacal lo determina el año en el que naciste. Sabiendo esto, comenzamos ^-^ Para más información, consulta los artículos de Nueva Mujer y Karma Weather.

1. Buey: Un libro cuyo protagonista sea poco sociable



Carrie, del libro de Stephen King con el mismo nombre. Todos sabemos cómo acabó con sus compañeros de clase...

2. Mono: Un libro de humor



Cualquier libro de Sarah Scribbles.

3. Cabra: Un libro en el que un personaje trata de ayudar a los demás



La saga Dejar de amargarse para imperfectas, de Lucía Taboada y Raquel Córcoles. Autoayuda en forma de cómic y humor. Aquí quiénes ayudan a la protagonista son un entrenador, un neuroterapeuta y una psicóloga.

4. Perro: Un libro con un personaje altamente fiel y leal



Automáticamente he pensado en Severus Snape de Harry Potter. ¡ALWAYYYS!

5. Conejo: Un cómic, manga, cuento o libro ilustrado



Another. Sufrí mucho con este manga, pero hay que leerlo. Y el anime le hace mucha justicia.

6. Caballo: Un libro en el que se viaje a muchos lugares



Voy a quedarme con Los nietos de Dios de Ager Aguirre. Las descripciones de los viajes son excelentes, parece que estás ahí en persona.

7. Cerdo: Un libro con muchos personajes



Cada dos por tres salía un enano nuevo en El hobbit. Reconozco que es una lectura que no me entusiasmó.


8. Tigre: Un libro cuyo argumento gire en torno a una competición



¡Que comiencen los septuagésimo cuartos Juegos del hambre!

9. Dragón: Un manual, enciclopedia, ensayo o libro de estudios que te ayudara mucho o fuese interesante



En otro contexto: Propaganda, información y conflicto en el periodismo internacional, de Fernando Prieto. Creo que éste ha sido el manual con el que mejor me he enterado de todo en la carrera. Me resultó muy útil y además era interesante. El autor fue mi profesor y admito que echo de menos sus clases. 

10. Serpiente: Un libro en el que los protagonistas evolucionen mucho



¡MUUU!, una joya de uno de mis autores favoritos, David Safier. Humor con muchas reflexiones profundas y bien fundadas. Los personajes no tienen nada que ver al principio y al final del libro, cambian un montón.

11. Rata: Libro al que pertenece tu personaje favorito



Tengo tantos personajes favoritos que no sé decir solo uno, pero recuerdo que Gaara de Naruto me marcó mucho cuanto era preadolescente. Con trece añitos tenía un crush muy grande con este hombre.


12. Gallo: Libro que te llama la atención por la portada



No os imagináis las ganas que tengo de leerlo, y eso que ni sé de qué va.


Y ahora... ¡Las nominaciones! Nomino a:

-Un libro y té
-Libros de Pandora
-Bookstrend
-Mar de libros
-Leo la lluvia caer

¡Feliz año!

lunes, 12 de febrero de 2018

Reseña: 'Las aventuras de Calamity Queen'

Autor: Julio García Robles


Editorial: Éride Ediciones

Número de páginas: 353

Año de edición: 2017

Lugar de edición: España

Sinopsis: Fernando Trujillo es nombrado comandante de la flota española para la defensa de la Ruta de las Indias. Decidido a cumplir su misión, se convierte en azote de piratas. Sin embargo, la singular batalla que le enfrenta a una temida corsaria, conocida como Calamity Queen, trastoca todos sus planes; viéndose abocado a una azarosa misión llena de peligros, con la corsaria como compañera, en busca de un fabuloso tesoro: el oro de los incas. Una gran aventura que le hará recorrer las costas hasta remontar el Amazonas, para conocer y formar parte de las leyendas y pasiones de la selva. Ambientada en el siglo XVII, en el Caribe y en la inmensa Amazonia, resulta una emocionante historia de amor, donde el autor imprime ese estilo propio, dinámico, con escenas fuertes y esos momentos dulces y bellos que caracterizan sus obras.

Julio García Robles es escritor y fotógrafo, autor de artículos de biodiversidad y gestión de recursos en diferentes revistas, guías y periódicos. Amigo Lobo, Devoradores de hombres y Font de vida son algunos de sus libros de naturaleza. También ha llevado adelante proyectos de estudio, conservación y divulgación…

Se trata de un libro que se presenta como perteneciente al género de acción y aventuras. Sin embargo, desde mi punto de vista, encaja más con la novela romántica enmarcada en la ficción histórica. Es cierto que hay algún momento de lucha o de conflicto que dota al relato de mayor ritmo e interés, pero el esqueleto que sostiene el argumento no es otro que la historia de amor entre Fernando y Calamity. No estoy haciendo spoiler, ya que esto se ve desde la sinopsis del propio libro. Personalmente, me ha parecido un amor un poco inverosímil y ficticio. El flechazo a primera vista desde el capítulo dos, el loco enamorado que sigue a la mujer que ama hasta el fin del mundo aunque solo hayan cruzado dos frases, la mujer fría a la que han hecho mucho daño y que no sabe si corresponder o no, los otros pretendientes y situaciones de celos que salen de por medio... Son las viejas (y tópicas) formas de romance que encontramos en muchos libros del género. Al ser un almirante y una corsaria, lo lógico habría sido que hubieran tenido más reticencias y que su relación hubiera sido más áspera al principio, pero esta situación no dura ni un capítulo y medio. Fernando en seguida se queda prendado de la belleza de Calamity (luego de su buen corazón y de su fuerza) y ya bebe los vientos por ella. Así de simple. No tenía ningún misterio.

Por otro lado, también me ha parecido poco realista el personaje de Calamity. El autor quería crear al típico personaje femenino fuerte en un mundo machista (recordemos que la novela se ambierta en el siglo XVII), pero que poco a poco el amor hace que su coraza de hielo se vaya deshaciendo. Lo que le ha faltado al autor ha sido ese "poco a poco", todo sucede de golpe y sin darle tiempo al lector a reaccionar ni a familiarizarse con los personajes. En el primer capítulo se odian, al segundo se quieren, y el resto de la novela es Fernando cortejando a Calamity y ella en plan NS/NC. De modo que vemos en Calamity un personaje femenino que sabe luchar y que es muy cabezota, pero a la hora de la verdad, llora con mucha facilidad, sucumbe fácilmente a los encantos de Fernando y parece que no es capaz de matar a una mosca. Además, Fernando siempre la está salvando de todo. La escena en la que unos malvados desnudan a Calamity y la inmovilizan para violarla/comérsela/venderla, para que luego venga Fernando a rescatarla, podía ser muy emotiva una vez, pero a la tercera o a la cuarta ya era cansino. En conclusión, más que un personaje tsundere (de apariencia dura y con buen corazón) lo que tenemos es a una niña malcriada. Al menos, me quedé con esa impresión.

Eso sí, lo que más me ha gustado de la novela (por lo que le daría un aplauso al autor) es por su gran trabajo situando al lector en el siglo XVII. Se nota que se ha documentado a conciencia sobre la época, ha construido a personajes totalmente hijos de su tiempo y las descripciones eran simplemente maravillosas. He sentido que estaba en las altas esferas aristocráticas, surcando el Caribe en una carabela y explorando el Amazonas. Nadie puede negar que el ambiente histórico, el escenario, estaba construido con todo el rigor del mundo.

Asimismo, el autor construye de manera muy inteligente una crítica al colonialismo, al paternalismo y al sometimiento a lo pueblos indígenas. También establece un mensaje que llama a respetar la vida salvaje y el medio ambiente; y la moraleja final de la historia se basa en una lucha del ser humano entre la codicia y las cosas verdaderamente importantes en la vida (o sea, el amor). Por descontado, hay una crítica importante a la hipocresía (especialmente, a la que le corresponde a aquellos que deberían dar ejemplo, como los clérigos, políticos y militares) y cierto alegato feminista. Os dejo por aquí un párrafo que me tiene enamorada:


Otra cosa que se merece mis dieces es la portada. Me parece perfecta.

Entonces, ¿lo recomiendo o no lo recomiendo? Como bien sabéis, soy una absoluta fan de las historias de piratas, así como del género de acción y aventuras. Me temo que yo no situaría al libro de Calamity Queen en ese género. En cambio, sí que podría gustarle a los amantes de la novela romántica y de la ficción histórica.

¿Vosotr@s habéis leído alguna vez un libro pensando que era de un género y ha resultado ser de otro? ¿Os gustaría acompañar a Calamity Queen en sus aventuras? ¡Decídmelo en los comentarios!

sábado, 10 de febrero de 2018

Reseña de la saga 'Orissa'

Autor: Alberto Rueda

Saga: Orissa I y II

Editorial: Ediciones Proust

Número de páginas: El total de la saga es de 804

Año de edición: 2016

Sinopsis: La India, finales del siglo XIX. Dos bandidos irrumpen en una choza alrededor de la medianoche, y sin dar explicaciones, asesinan al sepulturero que duerme en su interior. Acto seguido, prenden fuego a la construcción con su hijo dentro y desaparecen sin dejar rastro. Pese a todo, el joven paria consigue escapar milagrosamente de entre las llamas y salvar su vida. Aturdido y confuso, el niño llega a una vieja abadía cercana, cuyos monjes pronto se apiadan de él y le ofrecen cobijo. Durante los años siguientes, Nagesh crece al amparo de los religiosos, de quienes recibe alimentos y una buena educación. Sin embargo, su apacible vida monacal no logra mitigar las ansias de venganza que desde aquella noche afloran en su cabeza. Un deseo muy difícil de realizar, por otra parte, pues desde el primer día, y sin revelar los motivos, el obispo que dirige la congregación prohíbe a Nagesh poner los pies fuera del monasterio. Poco a poco, el veto se irá volviendo cada vez más insoportable, especialmente después de que, en una escapada furtiva, Nagesh conozca a Shefali, una hermosa chica hindú que vende flores en el mercado. Pero el obispo ya no puede ceder, teme que el muchacho acabe descubriendo el enfermizo secreto que encierra el pasado y, con ello, los designios que muestran los libros, los templos y las constelaciones que alumbran el cielo finalmente se hagan realidad.

Alberto Rueda es analista informático en el sector aeronáutico, ocupación que alterna con su pasión por la escritura. Tras ocho años de cuidada preparación publica Orissa. Recientemente ha publicado Hale-Bopp.

Se trata de una bilogía bastante extensa perteneciente al género de la novela histórica, pero con marcados tintes de aventura, acción, drama y, como no podía faltar, el componente amoroso (pero esto no se desarrolla al principio, ¡hay que ser pacientes!). Lo que hace especial a Orissa es que no se desarrolla en los típicos escenarios históricos que estamos acostumbrados a ver en el mundo de la novela (dícese de la Edad Media en Europa). El autor viaja a otra época, concretamente, a la etapa colonialista; pero también nos sitúa muy lejos de España, atravesando el continente asiático hasta llegar a la India. Concretamente, la trama se desarrolla en el territorio que le da nombre a la novela (aunque en Google pone que se llama Odisha), una región real. Y, sin duda, lo que más me ha gustado ha sido todo lo que he aprendido sobre el lugar gracias al libro.

El argumento versa sobre la historia de Nagesh, un chaval huérfano de madre (SPOILER: y luego huérfano a secas) que tiene que buscarse la vida mediante la mendicidad, el pillaje y el crimen para sobrevivir en una sociedad en la que no es más que un paria. Si algo aprecio del libro es que se describe perfectamente el sistema de castas y las tradiciones culturales de la india. Peeeero, no es una época histórica estable sino más bien convulsa, pues con el colonialismo llegan misioneros y curas que exportan su religión; de modo que, a través de los ojos del protagonista, asistimos a un periodo de tensa convivencia y comparación entre hinduísmo y cristianismo que presenta más de una reflexión para el lector avispado.

Más allá de esto llegan las tensiones entre personajes que se odian, los amoríos complicadillos, los secretos que deberán desvelarse... Además, se pone el foco en otros problemas sociales, por ejemplo, la prostitución.

Me ha gustado bastante la narración. El lenguaje está embellecido, pero no por ello, se hace pesado. El autor ha puesto la dosis perfecta de lirismo para no agobiar al lector en 800 páginas.

Si lo que más me ha gustado del libro ha sido lo bien ambientado que está (está claro que el escritor se ha documentado a fondo) y la narración, lo que no me ha terminado de convencer ha sido cómo están descritos los personajes. No he terminado de congeniar ni de identificarme con ellos... Solamente lo he conseguido con Nagesh y Shaana.

Por descontado, hay que tener en cuenta que el machismo es inherente a la trama, pero esto sucede en cualquier novela histórica (al margen de lo que digan, no todo tiempo pasado fue mejor, especialmente para las mujeres).

Como conclusión, si te gusta la novela histórica y conocer culturas "exóticas" (lejanas o muy diferentes a la occidental), este libro es una opción entretenida.

¡Ah! ¡Un último apunte! Yo leí el libro I y el II, pero el autor ha hecho una obra que compila ambas partes. Es esta de aquí.

viernes, 9 de febrero de 2018

Iniciativa MI LIBRO FAVORITO

¡Buenas tardes y feliz viernes, contraportadistas! En esta entrada traigo una nueva colaboración con Bookstrend, con quién hice el famoso Booktag de los emojis 🙂. Hoy la iniciativa que se presenta es la de MI LIBRO FAVORITO, creada por el propio Bookstrend. ¿En qué consiste? Básicamente se trata de que cada bloguero haga una entrada sobre su libro favorito e invite a otros a hacerla. 


En mi caso, mi libro favorito es un cuento que algunos tachan de infantil pero, a mi entender, es una obra maestra de la literatura. Increíble cómo con un argumento, una forma expresiva y unas ilustraciones tan sencillas se puede crear un llamamiento/crítica social tan grande. Lo he recomendado en varios booktags, y es que pienso que todo el mundo debería leerlo. ¿Qué libro es? Se trata de Por cuatro esquinitas de nada de Jerôme Ruillier. Resumiendo mucho, este libro narra de cómo es la vida de un cuadrado en un mundo de círculos, y hace una interesante reflexión sobre la exclusión, la discriminación, la discapacidad, la amistad y la importancia de ser uno mismo.


¿Tú también quieres compartir tu libro favorito con el mundo? ¡Apúntate a la iniciativa! Recuerda que debes cumplir estos requisitos:


★ Primero. Seguirme y pedirme que te siga por supuesto.
★ Segundo. dejarme en los comentarios de esta entrada la siguiente información en el siguiente orden: Tú nombre/Seudónimo/Apodo | Nombre de tu blog y enlace directo | Nombre de tu libro favorito y su respectivo autor | Enlace directo de la reseña del libro; si es que lo reseñaste en tu blog, esto último no es necesariamente obligatorio.
★ Tercero. Hacer una entrada/post en tu propio blog hablando sobre el proyecto, y explicando de qué se trata. Dentro de esto también menciona tu libro favorito y explícanos por qué es tu número uno. Adicional deja los enlaces a esta entrada y al directorio del blogs que está más abajo, para los que quieran participar en este proyecto también se unan.
★ Cuarto. Por último, llevarte la imagen de la iniciativa para pegarla en alguna parte de tu blog y así más personas se enteren.

¿Qué dices? ¿Te apuntas? ¿Cuál es tu libro favorito? ¡Dímelo en los comentarios!

martes, 6 de febrero de 2018

El sueño del celta, ¿novela o reportaje? #2

Obra: El sueño del celta

Autor: Mario Vargas Llosa

Idioma original: Castellano

Editorial: Alfaguara

Año de publicación: 2010

Año de edición: 2010

Número de páginas: 464

ISBN: 9788420406824

Sinopsis: La aventura que narra esta novela empieza en el Congo en 1903 y termina en una cárcel de Londres, una mañana de 1916. Aquí se cuenta la peripecia vital de un hombre de leyenda: el irlandés Roger Casement. Héroe y villano, traidor y libertario, moral e inmoral, su figura múltiple se apaga y renace tras su muerte. Casement fue uno de los primeros europeos en denunciar los horrores del colonialismo con argumentos. De sus viajes al Congo Belga y a la Amazonía peruana quedaron dos informes memorables que conmocionaron a la sociedad de su tiempo, pues tras ellos se revelaba una verdad dolorosa: no era la barbarie africana ni amazónica la que volvía bárbaros a los civilizados europeos; eran ellos, en nombre del comercio, la civilización y el cristianismo, quienes cometían los actos más bárbaros. Estos dos viajes y lo que allí vio, cambiarían a Casement para siempre, haciéndole emprender otra travesía, en este caso intelectual, tanto o más devastadora. La que lo llevó a enfrentarse a una Inglaterra que admiraba y a militar activamente en la causa del nacionalismo irlandés. En plena I Guerra Mundial, viajó a Berlín para conspirar contra el Reino Unido y participó en el Alzamiento de Pascua de 1916, hecho que lo llevaría finalmente prisión. También en la intimidad, Roger Casement fue un personaje múltiple: La publicación de unos diarios, de veracidad dudosa, en los últimos días de su vida, airearon unas escabrosas aventuras homosexuales que le valieron el desprecio de sus compatriotas. En este territorio que se multiplica por cinco (África, la Amazonia, Irlanda, la cárcel, el sexo), El sueño del celta describe una aventura existencial, en la oscuridad humana aparece en su estado más puro y, por tanto, más enfangado.

Sobre el autor

Mario Vargas Llosa nació el 28 de marzo de 1936, en Arequipa, ciudad del sur de Perú. Sus padres son Ernesto Vargas Maldonado (aviador) y Dora Llosa Ureta. Su infancia transcurrió entre las ciudades de Bolivia, Piura y Lima. En Piura, a los dieciséis años, escribió su primera obra de teatro La huida del Inca.

En 1952, empezó a escribir artículos para el diario ‘La Crónica de Lima’. En 1953, ingresó a la Universidad Mayor de San Marcos y estudió Literatura. En 1960, viajó a Francia, donde trabajó en una radio y se dedicó a la literatura.

Viviendo en París, terminó de escribir La ciudad y los perros, que ganó el premio Biblioteca Breve en 1962. Con esta obra, Mario Vargas Llosa quedó consagrado como una de las figuras fundamentales del «boom» de la literatura hispanoamericana de los años 60. Al igual que otros miembros del mismo grupo, su obra rompió con los cauces de la narrativa tradicional al asumir las innovaciones de la narrativa extranjera (William Faulkner, James Joyce) y adoptar técnicas como el monólogo interior, la pluralidad de puntos de vista o la fragmentación cronológica, puestas por lo general al servicio de un crudo realismo. Posteriormente, publicó grandes éxitos literarios como: La casa verde (1966), Conversación en la catedral (1969), Pantaleón y las visitadoras (1973), La tía Julia y el escribidor (1977), La guerra del fin del mundo (1981), ¿Quién mató a Palomino Moreno? (1986) y Elogio de la madastra (1988). También destacó como crítico literario, escribiendo: García Márquez: historia de un deicidio (1971), La orgía perpetua: Flaubert y Madame Bovary (1975) y Contra viento y marea (1983).

En 1990, lanzó su candidatura a la Presidencia de Perú, por la alianza liberal Frente Democrático Nacional (FREDEMO), pero fue derrotado por Alberto Fujimori. Entonces, volvió a la literatura y escribió su libro autobiográfico El Pez en el agua (1993). Más tarde publicó sus celebradas novelas: Los cuadernos de don Rigoberto (1997), La Fiesta del Chivo (2000), El paraíso en la otra esquina (2003),  Travesuras de la niña mala (2006),  El sueño del celta (2010) y El héroe discreto (2013).

Entre los premios literarios recibidos por Mario Vargas Llosa, destacan: Premio Príncipe de Asturias de las Letras (1986), Premio Planeta (1993), Premio Cervantes (1995) y Premio Nobel de Literatura (2010).

Argumento

Este libro pretende ser una biografía con tintes de crónica sobre Roger Casement, un cónsul británico de finales del siglo XIX y principios del XX que fue uno de los primeros occidentales en denunciar las injusticias del colonialismo en el Congo Belga, administrado por el monarca Leopoldo II.

Se nos cuenta cómo fue su infancia, la muerte prematura de su madre, el abandono de su padre (que les dejó a sus hermanos y a él al cuidado de unos familiares antes de su progenitor falleciera tres años después) y su relación con su hermana Nina y su prima Gee. También se muestra cómo desde pequeño amaba leer sobre los viajes a tierras lejanas y su pasión por las aventuras.

Al crecer y tras algunos trabajos, Roger decide partir a África al servicio del explorador Sir Henry Morton Stanley, pensando que el colonialismo traería la modernidad a los indígenas. Sin embargo, años más tarde acaba siendo consciente de la brutalidad con la que se trata a estos pueblos, el engaño, la mentira, el abuso, la tortura y las violaciones; y en un documento denuncia estos hechos, lo cual le convierte en un hombre reputado. En 1892 deja el Congo para trabajar en Nigeria y en 1895 es nombrado cónsul en Lourenço Marques (Maputo).

Años más tarde es enviado a Perú por la Foreign Office para investigar las denuncias recibidas contra la compañía cauchera peruana, de capital británico, Peruvian Rubber Company, la cual, descubre Casement, comete unas crueldades similares a las que presenció en el Congo en la remota región del Putumayo (entre Perú y Colombia).

Viendo los desastres del colonialismo, Casement empieza a reflexionar sobre la situación de su tierra, Irlanda, que lleva cien años bajo el colonialismo británico. Sus experiencias y tomar contacto con intelectuales nacionalistas como Alice, le llevan a volverse un partidario de la independencia de Irlanda. Casi al final del libro intenta conseguir la ayuda alemana para esta causa mientras se desarrollaba la Primera Guerra Mundial, pero es detenido por las autoridades del Reino Unido. Finalmente le acusan de traición y también de homosexualidad, y acaban ahorcándole.

Contexto de los hechos y temas abordados

La trama se sitúa entre diversas regiones de Reino Unido e Irlanda, pero también en las colonias como el Congo Belga, Nigeria, Mozambique, Perú, Colombia, España (Islas Canarias) y Alemania.

Como el relato dura la vida de Roger Casement, temporalmente abarca de 1864 a 1916. En este periodo cronológico hay una gran variedad de hechos históricos. En Europa se produce durante la segunda mitad del siglo XIX un rápido crecimiento económico propiciado por la expansión económica. Este avance de la industrialización está también ligado a la intensificación del comercio y el progreso técnico junto a la consolidación del poder de la burguesía. No obstante, también la clase social, el proletariado, se organiza. Tiene lugar una reunión de dirigentes socialistas de toda Europa, la Primera Internacional de Marx, y aparecen los primeros sindicatos que tienen por objeto la protección de los derechos obreros.

En ese contexto se sucedieron también las guerras de independencia hispanoamericana y África sería objeto de abierto uso y abuso por parte de los imperios Europeos. Cecil Rhodes sería una figura fundamental en el desarrollo del imperialismo británico. También surgiría lentamente el Imperialismo estadounidense a partir de una aparentemente inocente doctrina Monroe. Dicho siglo anunciaría la decadencia Imperio otomano que acaecería con la Primera Guerra Mundial.

El tema candente en el libro es el colonialismo, el nacionalismo y el racismo. Se habla de la hipocresía, de cómo el hombre blanco que supuestamente iba a traer la modernidad, la industria y el progreso a África y a Sudamérica, acaba trayendo desgracias, abusos de poder y torturas. Pero los indígenas tampoco eran todos simples víctimas, pues muchos eran caníbales, sacrificaban a los discapacitados y vendían a los niños y a las mujeres a los traficantes de esclavos. De modo que, más allá del colonialismo, creo que el autor pretendía hablar de la maldad del ser humano.

Ante esa maldad, a través del protagonista, vemos las crisis existenciales que derivan en el segundo de los temas tratados en esta novela (y que se comparte con A sangre fría), la religión. Al principio el protagonista es protestante por influencia paterna, luego mantiene un prolongado agnosticismo y acaba convirtiéndose al catolicismo. Estas creencias van de la mano con su evolución ideológica, pues al principio admira a Gran Bretaña y a los colonos, luego empieza a ver desgracias y a resignarse, y acaba por ser un independentista irlandés. La religión también tiene mucho peso en la sociedad que se describe, pues uno de los pilares sobre los que se sustenta el colonialismo es la creencia de los occidentales en la causa evangelizadora para los pueblos indígenas. También es curioso que las únicas personas que Roger encuentra en su camino y que siempre son buenas, son la gente religiosa (curas y voluntarios). Tal vez el autor quiso plasmar aquí su propia forma de afrontar la existencia.

La homosexualidad también es un tema candente, pues estamos hablando de un “héroe” (o, al menos, una figura de importancia histórica) que fue condenado y eclipsado por sus supuestas preferencias sexuales.

Estructura narrativa: ordenación temporal y espacial

            La estructura del relato mezcla el presente ficticio en el que un Roger Casement veterano espera su ejecución con el pasado que recuerda. Los capítulos impares de la novela describen los tres meses anteriores a la pena de muerte de Casement por participar en la insurrección irlandesa independentista de 1916. Básicamente muestran su vida en prisión, las visitas que recibe, las reflexiones que lo amargan y su relación con el sheriff que lo custodia. Los capítulos pares van de la mano con las tres partes en que se divide la novela: La primera “El Congo”, la segunda “La Amazonia", y la tercera (“Irlanda"), cuando Casement participa en la insurrección independentista de 1916. De esta forma, los flashbacks y el presente avanzan hacia el fin de la novela (y de la vida) de Casement, ajusticiado por el gobierno británico.

Tratamiento de los personajes y situaciones

Toda la novela está escrita desde el punto de vista de Roger Casement aunque no esté en primera persona. Solo podemos conocer lo que él conoce y pensar sobre los personajes que lo rodean aquello que él piensa (supuestamente) de forma subjetiva. La historia fluirá a través de los recuerdos de Roger.

Narrador: Punto de vista

Como se comenta en el punto anterior, esta novela está escrita con un narrador teóricamente omnisciente (conoce todos los pensamientos, sentimientos y movimientos de Roger Casement), en tercera persona del pasado, ya que se relata una historia que terminó un siglo atrás.

Tratamiento de las fuentes

Al final del libro, el autor menciona a sus fuentes y les dedica los agradecimientos, pero en medio del relato no se especifica qué personaje o qué documento es una fuente. Vargas Llosa tomó testimonios de fuentes, se documentó y escribió esta novela, pero no hizo un tratamiento visible de las fuentes (es decir, explicar en cada momento qué fuente aportó qué información), sino que se recrea la historia a partir de los datos recopilados sin atribuirles una voz.

Estilo literario

Esta novela se acerca más al género literario que al periodístico. Su estructura es absolutamente de novela histórica, salvo el trabajo de investigación del autor, estilísticamente no hay nada que pueda recordar a un reportaje. En todo caso, se percibe un esqueleto basado en la crónica biográfica, pero los elementos narrativos novelísticos priman sobre este.

El lenguaje de Vargas Llosa es barroco, lleno de descripciones, de explicaciones, de complementos descriptivos, de historias encadenadas… Hay párrafos llenos de subordinadas y paréntesis en los que solo hay un punto. Dista mucho de la estructura periodística sencilla de sujeto, verbo y predicado. Aquí prima la floritura sobre los elementos informativos.

Narraciones y descripciones

Este punto del trabajo me parece incluso un poco innecesario. Casi me atrevería a decir que la novela entera es toda narraciones y descripciones con algún pequeño diálogo.


Reflexión personal y comparación con A sangre fría

A diferencia de A sangre fría, que había conseguido estremecerme y hacerme reflexionar, El sueño del celta me ha dejado totalmente indiferente.

En mi opinión, como he expresado en puntos anteriores, no es un género periodístico, o al menos no uno puro. Todos los géneros periodísticos se relacionan en mayor o menor medida con la actualidad, se escriben de forma asequible para el común de la población (a la que va destinada la información), y deben mantener unos estándares de rigor y veracidad. Aquí Mario Vargas Llosa está hablando de una figura que murió hace un siglo, escribe en un lenguaje intrincado (algunos dirán que es un lenguaje culto, pero yo no sé qué tiene de culto escribir para que no te entienda casi nadie) y, aunque es indudable que ha hecho un trabajo esmerado y que se ha documentado, no queda ninguna fuente primaria a la que consultar (principalmente, porque se han muerto todos). De modo que está claro que la mitad de este libro es pura ficción y que hay datos que no se pueden asegurar (como la supuesta homosexualidad de Casement).

Aunque Roger Casement es un personaje interesante, yo creo que Mario Vargas Llosa podría haber dicho exactamente lo mismo de él, con más datos y haciéndolo más atractivo para el lector con doscientas o trescientas páginas menos si se dejara de oscurantismos.


En general, no me tomo este libro como un trabajo periodístico, sino como una historia basada en hechos reales, y esa es la mayor diferencia con respecto a A sangre fría de Truman Capote.

martes, 30 de enero de 2018

Una historia de asfalto, COMPROMISO y hospital

Por Gema López Sánchez

El 17 de agosto de 1896, Bridget Driscoll, una mujer de 44 años, madre de dos hijos, se convirtió en la primera víctima mortal de un accidente de tráfico. Ella, su hija adolescente May y una amiga iban de camino a un espectáculo de baile en el Crystal Palace, al sureste de Londres. Cuando tomaron la intersección para atravesar los jardines del palacio, un coche que iba a “gran velocidad” la atropelló. En una época en la que los automóviles tenían como límite 6,5 kilómetros por hora, es probable que el automóvil que acabó con la vida de Bridget doblara la velocidad máxima hasta aproximadamente 12,8 kilómetros por hora. El conductor que provocó el accidente respondía al nombre de Arthur James Edsall, según los reportes de las hemerotecas de la época. El nombre del hombre fue lo único en lo que la prensa contemporánea se puso de acuerdo, ya que los motivos que propiciaron el accidente fueron (y siguen siendo) incógnitas. Algunos diarios afirmaban que el conductor era un joven que ofrecía paseos en coche para mostrar el nuevo invento, y, según algunos testigos, estaba tratando de impresionar a una joven pasajera. Otros opinaban que no era más que un hombre que acababa de comprar el aparato y tal vez su entusiasmo y su falta de experiencia propiciaran el desastre. La historia más respaldada hoy en día es que el vehículo iba a formar parte de una que era parte de una exhibición automovilística a la que nunca llegaría. Lo único constatable fue que, al tratarse de un accidente, Arthur no cumplió ninguna condena. En la investigación, el funcionario encargado dejó por escrito una rotunda afirmación que acabaría pasando a la historia del automovilismo: “Esto no debe volver a ocurrir nunca más”. El caso quedaría cerrado y olvidado hasta que, en el año 2010, la BBC decidiera realizar una investigación dirigida por el periodista Andrew Mc Farlane, que lo sacara de la estantería polvorienta.

Ciento diecinueve años, un mes y cinco días después, se repitió el horror en una historia muy parecida. La noche del 11 de septiembre de 2015, Enrique López Sierra había salido de fiesta con sus amigos. Su intención era despedirse de ellos, puesto que esa misma semana se iría de Erasmus a Amberes, Bélgica, y no volvería a verles hasta que cumpliera allí sus seis meses de estancia. Bebió poco y se fue deprisa, debido a que había mucha más gente de la que quería despedirse antes de comenzar su viaje. Caminó por la Castellana sintiendo el frío otoñal en los huesos, esperó pacientemente en el semáforo, y cuando el muñequito se volvió verde, cruzó. No había llegado ni a la mitad del paso de cebra cuando un vehículo le atropelló dejándole en coma y el conductor se dio a la fuga.
El chico atropellado se quedó inmóvil en el suelo mientras los curiosos se acercaban. Incluso desde lejos era posible apreciar la extrema gravedad de sus heridas. Tenía los ojos cerrados y los cuchicheos de los presentes afirmaban que estaba muerto. Tenía un corte en la cabeza del que no cesaba de brotar sangre, golpes en la cara, que se hinchaba ostensiblemente a cada momento que se detenían a observarlo, y un corte en el labio. Pero más demacrada aún que la cabeza, estaba su pierna. Había perdido una zapatilla, y una maraña de sangre y músculos hacían su aparición en el lugar donde, presumiblemente, se había producido el golpe. 

Pocas horas más tarde, sus padres y su hermano recibían una llamada de la Unidad de Cuidados Intensivos del Hospital Clínico San Carlos, informándoles de que el chico estaba muy grave. La familia suspiró aliviada cuando tres días después, el 14 de septiembre, Enrique abrió los ojos: “Nunca podré olvidar la sorpresa que fue para mí despertarme en una sala de hospital sin ser capaz de mover un músculo por el dolor, conectado a mil máquinas, y todos a mi alrededor llorando y felicitándome como si hubiera hecho algo sumamente importante”.
La policía consiguió parar al vehículo sospechoso del atropello. El parabrisas roto y los restos de sangre confirmaban que aquel era el coche en cuestión. Según el atestado y las declaraciones de los agentes, el conductor infractor era un joven que conducía en estado de embriaguez: había consumido drogas y alcohol. Había salido indemne del accidente, pero la copiloto, su novia, había sufrido alguna lesión menor. Las madres de los dos implicados y el propio conductor contactaron días después con la madre de Enrique para disculparse por su imprudencia.
Enrique inició un proceso de larga y dolorosa recuperación. Como es lógico, no pudo irse de Erasmus ni volver a sus estudios de Derecho y Administración de Empresas hasta varios meses más tarde. Salió del hospital en silla de ruedas y aún necesitó prolongadas sesiones de terapia para poder volver a caminar de nuevo. Hoy en día aún conserva las cicatrices del desastre y un dolor constante en sus extremidades al que ha acabado por acostumbrarse.

Las consecuencias de aquel accidente no fueron únicamente físicas, sino también mentales. Durante bastante tiempo, sentía el trauma renacer cada vez que veía noticias sobre atropellos. Necesitó ayuda psicológica, pero finalmente pudo superar los problemas derivados del salto. A pesar de que la huelga de examinadores le está poniendo ciertas trabas, actualmente se está sacando el carné de conducir.
Sorprendentemente, lo peor para él no fue el propio accidente, sino que el episodio que le trae los recuerdos más amargos es el de un problema que tuvo con el tubo de respiración que le colocaron en la UCI. La noche anterior a que se lo retirasen, sintió que se estaba ahogando. Aunque trató de llamar la atención del personal sanitario, nadie pudo ser consciente de la magnitud del problema hasta que le hubieron retirado el aparato. Estaba obstruido. Enrique había sobrevivido contra todo pronóstico dos veces.

En mayo del 2017, un año y medio después de estos hechos, la editorial Pentian publicó en su web un crowdfunding para editar Una historia de asfalto y hospital. Apenas dos semanas desde la publicación de la campaña, se consiguió el objetivo de los 1600€. Se trataba de la novela que Enrique comenzó a escribir sobre su experiencia a raíz de la recomendación de un religioso que le visitó durante una de sus aburridas tardes en la UCI. El joven siempre había sido un gran lector y había escrito relatos, poesía y microrrelatos, si bien estos textos habían participado en concursos literarios escolares, pero no habían sido publicados. Enrique deseaba seguir adelante y olvidar la traumática experiencia, pero sobre ese deseo persistía la necesidad de hacer llegar un mensaje social. El autor quiere que su experiencia sirva para evitar nuevos accidentes de tráfico, y confía en que la mejor forma de prevenirlos es mediante la educación y la concienciación.

No se puede comprender el impacto de Una historia de asfalto y hospital sin la colaboración de la Fundación A Víctimas de Tráfico, más conocida como Fundación A, a la que va destinado un 50 por ciento de la recaudación del libro. El director de la Fundación A, Luis Sainz, había vivido dedicándose al voluntariado en otras asociaciones como la Fundación Isabel Gemio para la investigación de enfermedades neuromusculares, distrofias musculares y otras enfermedades raras, la Fundación Lukas para niños con discapacidad neurológica severa, el Proyecto Hombre de prevención y tratamiento de consumo de alcohol y otras drogas, Sonrisa Digna y la residencia de ancianos Nuestra Señora de Valverde. Lo que le cambió la vida a Sainz y le impulsó a llevar este camino de asociacionismo y solidaridad fue el accidente de moto que sufrió su hijo: “En ese momento una persona se veía envuelta en un accidente de tráfico y se encontraba con que el único interlocutor que tiene fuera del extraordinario sistema sanitario que tenemos en España, era un señor de una compañía de seguros (en muchos de los casos ni siguiera el de tu compañía de seguros, por ser el del coche que te ha atropellado) y sin ningún tipo de asistencia psicológica que te hiciera paliar emocionalmente esos durísimos momentos iniciales, ni tampoco ningún tipo de información de los derechos que te asisten como víctima de un accidente o familiar del accidentado... Fue entonces cuando vi la necesidad de crear algo que todavía no existía y que pudiera dar respuesta y ayuda a esas dos cuestiones”, explica Sainz.

Con este historial de intereses en accidentes de tráfico, temas de salud y activismo social, el director de la Fundación A tomó conciencia desde el principio con el proyecto literario de Enrique y aportó su granito de arena ayudando con la difusión del mismo en medios de comunicación y redes sociales, e instando a la periodista de TVE Teresa Viejo (embajadora de Fundación A) a escribir el prólogo de la obra. “Muchas personas cuando sufren un accidente de tráfico de la envergadura y gravedad que el de Enrique se ensimisman en su desgracia y en su mala suerte, Enrique ha sabido luchar por él mismo por su recuperación por su autoestima personal y ha conseguido vencer todas esas secuelas psicológicas que normalmente quedan tras un accidente. Su libro me parece un canto a la esperanza a las ganas de vivir y a la proyección a los demás de que por muy mala que sea la experiencia se puede salir de ella y además como ganador”, comenta Sainz. 

En septiembre de 2015, casualmente, en las mismas fechas en las que Enrique estuvo a punto de perder la vida, los Jefes de Estado que asistieron a la Asamblea General de las Naciones Unidas adoptaron la histórica Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible. Una de las nuevas metas de los Objetivos de Desarrollo Sostenible es reducir a la mitad el número mundial de muertes y traumatismos por accidente de tráfico de aquí a 2020, lo cual constituye un avance significativo para la seguridad vial. Refleja un reconocimiento cada vez mayor del enorme precio que se cobran los traumatismos causados por los accidentes de tráfico, los cuales son una de las causas de muerte más importantes en el mundo, y la principal causa de muerte entre personas de edades comprendidas entre los 15 y los 29 años por encima de suicidios, SIDA y homicidios, según el Informe sobre la Situación Mundial de la Seguridad Vial de 2015. Este informe, a su vez, concluye que la mitad de todas las víctimas mortales ocasionadas por los accidentes de tránsito son motociclistas (23 por ciento), peatones (22 por ciento) y ciclistas (4 por ciento).

Pese a que la concienciación social sobre este tipo de accidentes nunca ha sido mayor, cada día alrededor de 3500 personas fallecen en las carreteras alrededor del mundo. Decenas de millones de personas sufren heridas o discapacidades cada año; siendo los niños, los peatones, los ciclistas y los ancianos son los usuarios más vulnerables de la vía pública, según la Organización Mundial de la Salud.

En España, el Registro Nacional de Víctimas de Accidentes de Tráfico de la Dirección General de Tráfico confirma que 1689 personas murieron en accidentes de tráfico en 2015.

Cuando se le pregunta a Enrique de qué manera piensa que se puede evitar que sucedan más accidentes de tráfico, la respuesta aparece rápidamente en su mente y emana de sus labios con contundencia: a través de la educación. Opina que la seguridad vial es un asunto que debería tratarse en colegios e institutos con periodicidad. Asimismo, pertenece al grupo de los que defienden una mayor dureza en los anuncios publicitarios de concienciación. “Ya sé que es una opinión que suscita polémica, ya que los detractores opinan que son imágenes que pueden herir sensibilidades… Pero si dando un poco de miedo con un vídeo podemos conseguir que las personas sean más precavidas y se salven vidas, el minuto de mal trago habrá merecido la pena”, afirma el chico, que también ve con buenos ojos el aumento de los controles de seguridad. Sin embargo, no opina lo mismo del aumento de las medidas punitivas y las condenas contra los conductores imprudentes: “Una vez que la persona ya está muerta o lesionada, ya da igual castigar más o menos al culpable. Los accidentes de tráfico son eso, accidentes. Los conductores imprudentes no quieren matar a nadie, simplemente no son conscientes del peligro. Por eso la educación es nuestra única oportunidad”, insiste. Habla por la experiencia personal y aportando ejemplo, ya que cuando se le pregunta si él siente rencor por el conductor que le atropelló o si desearía que su pena aumentase, simplemente responde: “No. No odio a nadie. El odio solo le duele a quien lo siente”.


Enrique podría haber sido el fallecido número 1690. Ahora se levanta temprano para ir a trabajar, va a clase por la tarde y en su tiempo libre hace deporte, queda con sus amigos y lee. Otros no tuvieron tanta suerte.

lunes, 29 de enero de 2018

Reseña: 'Inocencia interrumpida'

Autores: Pedro Castillo y Pablo Palazuelo


Editorial: Autopublicado

Número de páginas: 160

Año de edición: 2017

Lugar de edición: España

Sinopsis: Lujuria homicida, el móvil de todo crimen sexual. También el de cinco jóvenes españolas llenas de vida y sueños por realizar. En este libro se analizan estos dramáticos sucesos, que tanto conmocionaron a la sociedad española. Además, se estudian la revolución forense del ADN, las dificultades para su implantación, los falsos culpables, los confidentes y los errores y aciertos de jueces y policías.

El doctor Pedro Castillo estudió Medicina en la UAB. Ha sido director médico en empresas sanitarias y Premio Nacional de la Sociedad Española de Psiquiatría Biológica por un libro sobre la depresión. Asimismo, ha coordinado investigaciones y difundido sus resultados en hospitales de Europa y América. Actualmente se dedica a la divulgación de temas de salud y criminología.

Pablo Palazuelo es un célebre escritor indie autor de Nunca es tarde para morir.

BASADA EN HECHOS REALES


Inocencia interrumpida es un libro de no ficción que narra diecinueve años de investigación de los más importantes crímenes sexuales. Todos los hechos relatados en la novela son REALES y se pueden consultar en cualquier hemeroteca. Esta obra podría considerarse, en cierta forma, un reportaje novelístico al estilo de A sangre fría de Truman Capote. Utiliza los recursos formales y expresivos propios de la literatura (concretamente, del género negro) para analizar los casos de las violaciones y asesinatos de unas muchachas a medio camino entre la infancia y la pubertad.

Desgarradora. Es la única palabra que necesito para describirla. Me costó mucho terminármela porque era sumamente impactante (incluso aunque hubiera sido de ficción y no un informe de hechos reales, me habría encogido el corazón). Muchos podrían pensar que una obra de estas características pudiera resultar morbosa, pero nada más lejos de la realidad. El autor y su colaborador relatan de una manera diáfana, tratando de analizar hechos, situaciones, causas y consecuencias de unos crímenes terribles, pero siempre desde el más profundo respeto a la víctima y a sus familias, sin recrearse en las descripciones de las situaciones grotescas y sin ficcionarlas.

Realmente, más que la propia violación, este libro se centra en cómo se investigan y resuelven estos crímenes. Se pone de manifiesto la evolución de los métodos científicos utilizados para identificar a los culpables, y la actuación desde el ámbito legal para juzgar a los mismos. Este libro hace una crítica y da a entender que (como en todas partes) hubo trabajadores implicados y otros totalmente deficientes a la hora de aplicar la justicia. Todo esto me lleva a pensar que la finalidad del tomo es visibilizar cómo se actúa desde el ámbito policial y judicial en estos crímenes que, pese a ser tristemente habituales, tienen unos procesos muy poco conocidos.

Hay que tener la cabeza fría para leer este libro. Los autores en ningún momento buscan la lágrima fácil, sino que todo está contado desde el raciocinio y la objetividad de la resolución de un caso, pero no deja de ser impactante... Cuando vemos estos casos en los medios de comunicación nos indignamos y sufrimos, pero solo durante los minutos que dura la noticia. Con estos relatos nos obligamos a estar presentes en el lugar de los hechos y a vivir estas barbaridades en primera persona.

Con todo, es un libro que debiera ser leído para comprender la magnitud del problema y para conseguir una mayor empatía que nos lleve a establecer nuevas políticas y leyes para lograr una mejor resolución de los casos. Es una de esas obras que te dan una bofetada de realidad, mostrándote aquello que no quieres ver.